Esperanzas detrás de una historia de Infertilidad
![]() |
ángelitos |
Esta es la historia de Elizabeth, una mamiga mellicera, la conozco en este ciberespacio tenemos tanto en común, hoy me compartió su historia, su increíble historia y nos la comparte con todo el amor del mundo. GRACIAS por TANTO Elizabeth.
Me llamo Elizabeth y soy mamá de Marcelo y Joaquín, mis hermosos mellizos de 2 años. Hace mucho quería escribir mi historia para que me sirva como especie de catarsis, pero por sobre todo, porque pienso que puede servir de inspiración a muchas parejas que al igual que mi esposo y yo fuimos llamados como “pareja infértil sin causa aparente”. Nos casamos el 2008 y a los pocos meses, decidimos que ya era hora de encargar a nuestro primer bebé. Mes a mes nuestra alegría fue transformándose en desesperanza por lo que decidimos visitar a nuestro primer ginecólogo, quien nos recomendó tener paciencia pues después de los 30 años, el promedio de embarazos se da alrededor del primer año de búsqueda. No quedamos muy contentos y buscamos opinión de un especialista en fertilidad de una reconocida clínica de Lima; después de algunos análisis, nos dijo que lo tomáramos con calma que todo estaba bien y que si deseábamos podíamos someternos a un ciclo de inseminaciones artificiales y en caso de no tener resultados, seguirían las Fertilizaciones In Vitro. Algún conocimiento tenía del tema, pero muy vago y reconozco que sentí electricidad por mi cuerpo al escuchar esas palabras, ¡nunca me había imaginado tener que pasar por esos procedimientos!A partir de ahí empezó nuestro “calvario”, aunque siempre tratamos de ser optimistas con el tema, la verdad es que fueron muchas las veces en que nos sentimos derrotados, cansados y por los suelos. Además del tema económico, que es súper importante por lo costoso de los tratamientos de fertilidad; lo que pesaba más era nuestro desgaste emocional. Tantas veces agradecí a Dios por haber puesto en mi vida a un hombre tan maravilloso como es mi esposo, él fue mi sostén, mi cable a tierra, fue el calor que yo necesitaba sentir, los brazos que necesitaba abrazar; tantas veces me sentí morir de la tristeza y al voltear lo tenía a él sujetando mi mano. Creo que nunca le dije que muchas noches lo oí llorar a mi lado y que cuando se marchaba también yo lloraba sintiéndome culpable por causarle ese dolor. Tal vez muchos nos imaginamos que es doloroso no poder tener hijos, pero créanme que la magnitud de ello solo lo conocemos quienes pasamos por esa difícil experiencia.Pasaron cuatro larguísimos años para poder concretar nuestro más grande sueño, cuatro años de idas y venidas entre análisis, tratamientos fallidos y descansos que nos merecíamos. Estoy segura de que siempre recordaré el preciso momento en que me entregaron los resultados del beta que confirmaría mi embarazo, por poco y me desmayo de la impresión; caminaba como zombie, llorando por los pasillos de clínica, estaba sola, pues pensaba que como en otras ocasiones los resultados serían negativos. Desde ese momento nuestra vida cambió por completo, no sabíamos que serían mellizos aunque lo sospechábamos porque estaba dentro de las posibilidades; lo confirmamos después de unos días con la primera ecografía. Nuestra alegría fue tremenda, nunca me había sentido tan feliz en la vida, era como caminar sobre nubes de algodón!El embarazo no fue sencillo, tuve amenazas de aborto y de parto prematuro, pero gracias a Dios y a la Vírgen mis bebés nacieron después de las 36 semanas, sanos y hermosos. Tardé algunos días en asimilar mi realidad, era mamá y de dos bebés varones!! Era increíble! quería tanto un bebé y me mandaron dos angelitos. Los primeros días fueron súper difíciles, pues estaba prácticamente sola con ellos. Mi esposo y yo decidimos que lo mejor era que yo dejara de trabajar un tiempo para así dedicarme por entero a mis bebés. Cada etapa ha significado un reto, ha habido momentos en que sentía que ya no podía más, confieso que muchas veces he llorado de frustración al no poder atenderlos como tal vez otras madres con un solo bebé lo hacen; ambos lloraban y yo sin poder calmarlos. Poco a poco fui ideando estrategias para darles el biberón a ambos, para darles de lactar a la vez, para bañarlos, darles de comer, hacerlos dormir a la vez, entre muchas otras cosas que hacemos las mamás por nuestros hijos, solo que todo doble. Ah! Lo olvidaba! También a enseñarles a usar el bacín a los dos, ese sí que ha sido todo un reto mellicero, aún no logramos el objetivo al cien por ciento, pero vamos por muy buen camino.Mi esposo es fuera de serie, llegando del trabajo siempre se ha entregado de lleno a nuestros hijos, él es especialista en cambiar pañales, preparar biberones, dar de comer, realmente es un padre excepcional. Si debo dejar a los mellis con él, no tengo duda de que los cuidará tal como yo lo haría. Hoy iniciamos una nueva etapa, mamá vuelve al trabajo y los mellis se van al nido, una nueva aventura para esta mamá mellicera. Elizabeth.
![]() |
La hermosa familia mellicera |
*Comentarios*